Marzo 2007


Domingo 25, Marzo
9:45a12:30

Continuando con su programa “Caminando al Bicentenario”, recorridos patrimoniales gratuitos por la ciudad de Santiago, Cultura Mapocho te invita a acompañarnos en la realización del “Circuito Clásico”, el próximo domingo 25 de marzo. Este actividad se inicia en la estatua ecuestre de Pedro de Valdivia, en la Plaza de Armas, a las 10:00 horas, y finaliza en la Plaza de la Ciudadanía, aproximadamente a las 12:30 horas.

En esta tercera experiencia podremos internarnos en un viaje que conecta el pasado y el presente de nuestra ciudad capital, moldeados por el capitán Valdivia y el alarife Gamboa desde la Plaza Mayor. Mirando los planos históricos de Santiago, fundidos en bronce y que se encuentran en el suelo de la Plaza, frente al actual Museo Histórico Nacional, rememoraremos el primer trazado de la aldea, la perseverancia de los españoles, la resistencia indígena, la lucha, la convivencia, la mixtura, el crecimiento, las principales ceremonias civiles y religiosas, los tormentos de la naturaleza, las variadas costumbres y actividades sociales que forman parte de nuestro acervo más reconocible.

En el periplo cruzaremos por el interior de la Catedral Metropolitana, bordearemos el edificio del ex Congreso Nacional, nos detendremos en la plaza Montt-Varas y enjuiciaremos la historia de Chile frente al Palacio de los Tribunales. Sólo en este corto tramo podremos reconocer nombres, instituciones y episodios ilustres como los de Balmaceda, el Incendio de la Iglesia de la Compañía de Jesús, la Universidad de Chile, el Libro Negro de la Justicia en Chile…

Terminaremos nuestro viaje en la Plaza de la Ciudadanía, de cara a La Moneda, en un espacio abierto que nos permitirá reflexionar en torno al devenir de las instituciones, de la urbe, de las comunicaciones, de las conductas y todo lo que incide en nuestra actual idiosincrasia.

Para aventurarnos en esta experiencia única, les solicitamos llegar 15 minutos antes del inicio, a las 09:45 horas, llevar algún refresco, vestimenta deportiva y muchas ganas de interactuar con nuestra ciudad. Y, especialmente, que extiendan la presente invitación a su familia.

En una feria de libros usados en Villarrica, durante el verano, encontré el libro que Tito Mundt publicó en 1966 con el título de “Guía humorística de Santiago”, editado por Zig-Zag en su Colección Viajes y Panoramas y que cuenta con entretenidos dibujos del notable Jorge Dahm, en un pequeño formato de 10 por 17 cm. y 86 páginas

El texto es una guía que, según su autor, pretende ir más allá de los planos, mapas, cuadros y estadísticas porque una ciudad está más allá de eso:

“Una ciudad tiene un alma y un rostro secreto que está escondido en sus esquinas y que hay que captar cuidadosamente para presentárselo a los extranjeros y turistas de paso.

Es mentira que Santiago sea fósil y sin vida. Que no tenga historia ni personalidad. Que sea frío y gris. Que nos aburramos en él. Que no haya nunca nada en sus calles y plazas. Que no se recuerde con nostalgia cuando estamos lejos. Y que, finalmente, no le deje un recuerdo imborrable a la gente nacida en otras partes y que ancló alguna vez al pie del pequeño Santa Lucía.”

Como está escrito hace ya más de 40 años es notable encontrar en él los tópicos de la ciudad, los mismos temas que discutimos hoy, los mismos problemas de toda ciudad, que se pretenden resolver ahora…

El viejo problema del transporte público

Sobre la locomoción colectiva en la ciudad, dice Mundt:

“Santiago tiene troles, buses y liebres. Además debería tener taxis, pero nadie sabe por qué, y a pesar de que existen cinco mil inscritos oficialmente, no hay forma humana ni divina de encontrar uno después de las siete de la tarde.

Hay horas geniales en esta ciudad: entre ocho y nueve de la mañana, entre una y dos de la tarde y entre siete y nueve de la noche. En esos tres lapsos no hay como subirse a un micro o a un trole. No hablemos de las liebres porque, aparte de que no se ha inventado nada más chico ni más incómodo en el mundo, el chofer que las maneja va generalmente tan de mal genio que no para en las esquinas y se limita a hacer un movimiento despectivo con los hombros. Cuando va de buen humor (dos días al año), está escuchando un partido de Colo Colo por la radio, por lo cual la atención al público es igualmente deficiente.”

Amén de revisar crítica y someramente los puentes del río, las estatuas, los cerros, algunos parques, los centenares de cines de la época, museos, teatros y la bohemia con sus actividades conexas, tiene unos párrafos más bien apocalípticos para un proyecto que llegaría a ser una de las joyas del transporte público actual, pero que en 1966 no era más que otro sueño modernizador: el Metro.

Al respecto señala:

“El gran sueño de los santiaguinos es tener un Metro al estilo de los de Londres, Paris, Madrid o Nueva York. Desde hace sesenta y seis años se está hablando del Metro y periódicamente se comenta a varias columnas en los diarios y en las radios. Claro que sería lindo que hubiera uno que corriera de este a oeste y de norte a sur con sus combinaciones respectivas, pero existe una pequeña falla, un minúsculo inconveniente que hay que tener en cuenta: el día que haya Metro y venga un terremoto, vamos a tener medio millón de victimas por parte baja”.

Antiguo problema urbano, las micros llenas...

Sobre el autor

Tito Mundt era el seudónimo de Santiago Mundt Fierro que nació en Santiago el 4 de marzo de 1916. Estudió en el Colegio Alemán y en el Liceo de Aplicación y luego en la Universidad de Chile.

Hacia finales de los años 30 comenzó una larga y productiva carrera de periodista, que se extendió por 33 años, escribiendo para publicaciones como: “Zigzag”, “Ecrán”, “Vea”,”Ercilla”, “Margarita”, “Eva”, “Vea”, “La Tercera”, “Las Últimas Noticias”; “Siete Días”, “Pobre Diablo”, “La Nación”, “Topaze”, “Extra”, “La Tarde” y una infinidad de otras revistas y diarios nacionales y extranjeros. Siempre se destacó por su pluma ágil, liviana y dinámica. Mundt, como si eso fuera poco, incursionó en la radio como reportero y años más tarde también en la televisión, dedicándose también a la actuación.

Viajó por una treintena de países y entrevistó a notables personajes de su tiempo, “con su pipa y cámara fotográfica tan pronto estaba en Chile como en Japón, Francia, España, Nicaragua, Italia o Vietnam. Entrevistó a Churchill, Nixon y De Gaulle; también a Franco, Perón y Mao Tse Tung; así como a Edith Piaf, Frank Sinatra, y Rooselvelt”.

Fue Agregado Cultural en París entre 1952 y 1954. En 1957 recibió el Premio Nacional de Periodismo en la mención crónica. A fines de los años sesenta se trasladó a España, lugar donde finalmente se estableció

Estando de paso en Santiago, en 1971, y mientras preparaba un libro sobre el asesinato del Ministro Edmundo Pérez Zujovic, muere sorpresivamente en un trágico accidente: había terminado de almorzar en el restaurante Sportsman, situado en el duodécimo piso de la calle Estado 215, casi esquina de Agustinas. Como muchas veces antes, empezó a hacer ejercicios en los fierros del toldo de la terraza y en un accidente, imprudencia o mala maniobra, perdió el equilibrio y cayó al vacío. Un accidente terminó con su vida en la tarde del jueves 10 de junio de 1971.

Un gran cronista muerto en un accidente que debió haber estado en la Crónica Roja pero que ha pasado a formar parte de la mítica presencia de los bohemios en el antiguo oficio periodístico. El texto es casi una pieza de museo pero mantiene, a pesar de los 40 años transcurridos, la frescura de la crónica aguda y rápida. Es, además, una muy buena imagen del Santiago de mediados del siglo XX.

Miércoles 14, Marzo

Unas 120 obras de Johann Moritz Rugendas, 1802-1858, entre óleos y dibujos, varias de ellas desconocidas en Chile, provenientes de colecciones europeas, colección MNBA y Museo Histórico Nacional se presentan en el Ala Sur, en el primer piso del Museo Nacional de Bellas Artes, desde el 14 de marzo al 27 de mayo de 2007.

La exposición sobre el notable artista viajero y naturalista, es una iniciativa de las Colecciones de Artes y Museos de Augsburgo y el Consulado de Chile en Münich, y ha sido organizada en conjunto por el Museo Nacional de Bellas Artes y el apoyo de la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, DIRAC.

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