En pocas palabras se puede resumir lo que hemos hecho en el último tiempo: llevar a cabo las salidas gratuitas del “Programa Caminando al Bicentenario”. Una vez al mes, como habíamos acordado, hemos ya realizado cuatro salidas, en Enero, Febrero, Marzo y Abril.

El domingo 22 de abril correspondió realizar la caminata De la Plaza al Cerro y llegó harta gente, algunas personas que se enteraron por la radio, otros que supieron porque algún amigo les reenvió el correo y otros porque ya habían estado en marzo y aprovecharon de invitar a más gente. A continuación algunas imágenes de las últimas salidas.
En Marzo salimos el domingo 25 e hicimos el recorrido “De la Plaza de Armas a la Plaza de la Ciudadanía”. Era una mañana de fines del verano y hacía un poco de calor, las calles estaban más bien vacías por lo temprano y esto nos permitió llegar sin contratiempos al final del recorrido. Partimos con algunos amigos que se enteraron por el correo electrónico y se fueron sumando otros en el camino, una pareja con sus hijos, que iban camino a la Catedral, y luego unos turistas de Bilbao que se nos unieron en la Plaza de la Constitución, mientras hacíamos un resumen de la historia política del país de los último 50 años.
En abril, del verano no quedaron ni señas por lo que salimos una mañana fría y estuvimos todo el tiempo pensando en que nos caía una lluvia, que no cayó finalmente. Pero el frío nos mantuvo siempre atentos al posible aguacero.
El recorrido de abril lo hicimos sin partir de los planos de bronce frente al Museo Histórico Nacional porque estaban preparando una exposición sobre el Día del Libro y estaba ocupada por una carpa toda la explanada norte de la plaza, sobre los planos. Justo el día 23 se conmemora el Día internacional del Libro y los preparativos de la celebración nos impidieron llegar hasta el frente de los planos.

En esa parada contamos la historia del Señor de la Agonía también conocido como el Señor de Mayo, del Terremoto Magno de 1647 y de la procesión que se hace todos los 13 de mayo desde hace 360 años. Aprovechamos de relatar algunas de la historias y leyendas que circulan sobre la famosa Quintrala, la señora Catalina de los Ríos y Lisperguer, descendiente del único conquistador no español que llegó con Valdivia, Bartolomeus Blumen un alemán que luego hubo de cambiar su nombre por uno más castizo y se llamó desde entonces Bartolomé Flores. Este activo hombre se habría casado con la mítica Elvira, Cacica de Talagante. La Quintrala, llamada por Vicuña Mackenna, la “Mesalina indoalemana del Mapocho” es un personaje histórico en el que se reunen mitos, palabrerías, malas intenciones con hechos reales, procesos judiciales mal terminados, prejuicios y muchas páginas de novelas, cuentos, estudios y un sin fin de relatos. Incluso una serie de televisión. Todos apuntan a su comportamiento cruel e impío. La Quintrala tenía supuestas estrechas relaciones con los padres agustinos por la cercanía de su domicilio con el templo. De ahí hasta ahora las historias que se cuentan son innumerables. Algunas de ellas alcanzamos a contar.

Finalmente, luego de pasar frente la Biblioteca Nacional y contar parte de su historia, de las antiguas ocupantes de la manzana, del Convento de la Monjas Claras y la antigua calle del Chirimoyo, llegamos a la Plaza Vicuña Mackenna, antiguo lugar de descanso de las carretas que traían bastimentos a la ciudad desde la chacras del sur oriente, de Macul, Peñalolén, del camino de Ñuñoa. En la plaza dedicada al ilustre santiaguino contamos de sus idas y venidas por el mundo, de sus innumerables trabajos escritos sobre historia, geografía y política, y sobre todo de su notable gestión como Intendente de Santiago y los enormes trabajos que transformaron a la capital en una ciudad moderna, hacia finales del siglo XIX.
