Julio 2007
Archivo Mensual
Mie 18 Jul 2007
Escrito por Luciano Ojeda en
La ciudad[48] Comentarios
La historia de los clubes deportivos y sus estadios tienen una corta vida. Recién en la década de 1920, hace apenas 90 años, sólo los clubes con una sólida base social y económica acceden, en Santiago, al privilegio de tener un recinto propio. Y son los clubes de colonia los precursores: Audax Club Sportivo Italiano y Unión Deportiva Española.
Las colonias de españoles y la de italianos son numerosas y entre sus miembros hay destacados comerciantes y prósperos hombres de negocios. Nacida como Audax Club Ciclista Italiano en 1910, el Audax se diversifica en ramas de Atletismo, Boxeo, Esgrima, Scoutismo y Fútbol, con tal éxito que cambia su nombre al genérico de Audax Club Sportivo Italiano. En 1938 ya tiene una elegante sede social en la Alameda y un estadio de fútbol en el barrio Independencia, en la calle Gral. Saavedra con Guanaco.
La Unión, surgida también del ciclismo, data de 1907, cuando los deportistas hispanos se independizan de sus distintos clubes, se reúnen y forman el Club Ciclista Ibérico. En 1918 se forma el Ibérico Balompié, y en 1922, producto de la fusión de ciclistas y futbolistas, nace la Unión Deportiva Española, para aunar fuerzas en la construcción de un campo deportivo propio. En 1924, en terrenos vendidos con facilidades de pago, el estadio Santa Laura es una realidad y su inauguración un hito deportivo de la década. Hoy día esos terrenos están trabados en medio de una disputa de intereses inmobiliarios y deportivos.
El Club Deportivo Alemán de Santiago, expresión deportiva y social de los numerosos colonos de origen alemán que viven y trabajan en la capital, había comenzado sus actividades en 1889 en un gimnasio de la calle San Martín y en el Club de Tenis de la Quinta Normal, el Tennis Riege a partir de 1910, donde tenían una concesión. Aún es posible ver las canchas de viejo club alemán al poniente de la Quinta.
Sin embargo, como casi todas las actividades de las clases alta se trasladarán al sector oriente de la capital, a las recientemente creadas comunas de Providencia y Las Condes. Ya en 1916 cuenta con un estadio en la Avenida de Los Leones. El estadio tenía una pista atlética, piscina, picadero, una cancha de fútbol y dos de tenis. Luego de la Segunda Guerra Mundial el Club Alemán perdió la personería jurídica, sus socios debieron abandonarlo y la asociación disolverse.
En 1947 los accionistas se trasladaron al nuevo barrio Manquehue y reconstruyeron su club en 1952, siendo los primeros en ubicarse en el sector oriente de la capital. Así mismo es posible rastrear los orígenes del actual Estadio Nacional hasta 1918 cuando se comienzan a levantar los Campos de Sports de Ñuñoa en la Avenida Sur, antiguo nombre de la actual avenida Grecia.
También es esta época el estadio de la gran tienda Gath y Chaves se traslada del barrio Independencia al sector de Los Leones, dando espacio al tenis, atletismo, fútbol, tiro al blanco, ciclismo y natación. Una calle lleva aún su nombre en medio de un barrio residencial.
Mar 10 Jul 2007
Escrito por Luciano Ojeda en
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A pesar de que Santiago había pasado largos años con apenas un hospital, el san Juan de Dios, a cargo de los hermanos capachos, una epidemia de Viruela en 1779 y otra más en 1787 hicieron necesaria la creación de otro hospital, llamado San Francisco de Borja.
Este fue levantado en el sitio del noviciado de la Compañía de Jesús, en La Cañada entre la Av. Dieciocho y el llamado entonces callejón de Duarte, hoy la calle San Ignacio. Los sacerdotes jesuitas habían sido expulsados de los territorios de la corona española en 1767 por lo que sus bienes fueron confiscados y los terrenos quedaron a disposición de las autoridades.
En 1797 se inicia la demolición del antiguo hospital y se termina el nuevo en 1800. En 1805 se establece un cementerio en la Pampilla para enterrar a los que fallecen en el nuevo recinto hospitalario. Ya antes existía un cementerio de la “Caridad” cerca de la Plaza Mayor en el que se enterraba a los reos ejecutados ahí. También se podía dejar a los cadáveres en el Basural, un recinto que estaba ubicado a la actual calle 21 de Mayo entre Sto. Domingo y Esmeralda.
Recién en 1819 se constituye una comisión para establecer un cementerio fuera de los límites urbanos, durante el gobierno de O’Higgins.
Los problemas de salud pública no son nada nuevo en Santiago, pero sus causas y características han cambiado en el tiempo. En 1788 el Cabildo solicitaba “para evitar la propagación de los contagios que van en las ropas de los que mueren héticos”, es decir de los tuberculosos, que se ordenara su quema. Tal operación solía llevarse a cabo en las puertas mismas de los recientos en que morían los enfermos y a veces su costo era pagado por los deudos.
Como la medida podía no ser suficiente también se prohíbe que las prendas sean arrojadas a la calle. Las medidas sanitarias incluyen altas multas a quienes dejaran libres a algunos animales, a quienes arrojaran inmundicias a las acequias y a quienes lavaren ropa en las mismas. Tan acuciante es el problema que en 1803 se insiste en el punto.
El hospital de San Juan de Dios había sido reconstruido y era el centro de las preocupaciones por la salud de los habitantes de la ciudad. Sin embargo, dadas las condiciones del conocimiento médico y los prejuicios relacionados con las creencias populares y religiosas, con el “mal gálico” como se llamaba entonces a la sífilis, no se tienen las mismas precauciones, ni siquiera las mínimas y en 1814 llegan a ser el 38% de todos los enfermos del establecimiento asistencial.
Lun 2 Jul 2007
Los paseos urbanos, las plazas y parques, son desde hace mucho tiempo un lugar de reunión para los santiaguinos de todos los pelajes. Es así como, luego del terremoto de 1730, llamado “La Ruina”, aparecen los primeros paseos arbolados y el principal es, a partir de 1791, el Paseo en el Tajamar, cuya entrada estaba frente al puente de Cal y Canto y tenía unas doce cuadras de largo, hasta la altura de la actual calle de Condell en Providencia.

Sin embargo ya en 1830 estaba abandonado y los paseantes se dirigían por las tardes a la antigua Cañada de Santiago, el nuevo paseo comenzado a construir por Bernardo O’Higgins, durante su gobierno en 1817 y que consistía en una faja de tierra que comienza en el Cerro Santa Lucía y llega hasta la chacra de Portales, a la altura de la actual avenida Brasil. Tenía cuatro hileras de álamos regadas por acequias e incluía bancos de piedra pulida para descansar.

Con los años se instalará frente a la Iglesia de San Francisco la antigua Pérgola de la Flores que durará muchos años ofreciendo perfumadas y coloridas flores a los santiaguinos que pasean o caminan por la Alameda.
Una de las diversiones más populares en el Santiago antiguo fueron las carreras de caballos y las corridas de toros que reunían a todos los ciudadanos deseosos de diversión y desafíos: las carreras se realizan en lugares alejados del centro, en el Llano de Portales, en la cancha que había sobre la actual calle Agustinas entre Cueto y Matucana, también en La Pampilla o en la explanada al oriente del Tajamar. Las “carreras a la chilena” eran sobre distancias cortas, de dos a cinco cuadras, sin una pista especial aunque con apuestas bastante elevadas.
Las corridas de toros que venían haciéndose desde el S. XVII, se realizan en la Plaza Mayor, en la mismísima Plaza de Armas, pero solo en festividades especiales y para reunir fondos para la Beneficencia Pública. En 1812 se construía una Plaza de Toros tal como la Plaza de Acho en Lima, que gozaba de bastante prestigio entre los aficionados a la tauromaquia, pero el Cabildo de Santiago se opuso sosteniendo que se trata de un “espectáculo bárbaro”. En 1817, durante el gobierno de O’Higgins se prohibieron definitivamente.