Noviembre 2007


El puente de Cal y Canto fue una de las construcciones más ambiciosas que alguna vez se hayan ejecutado en Santiago y el director de la obra fue nada menos que Luis Manuel Zañartu Iriarte, Corregidor y Justicia Mayor de la ciudad, una suerte de Intendente y Juez, al mismo tiempo. Conocido era el Corregidor Zañartu por su mal genio, tanto que se inventó un dicho para referirse a las personas coléricas o bulliciosas que formaban albotoro, decían de ellas “Es un Zañartu”.

El río daba problemas a las autoridades, a veces no se podía cruzar y otras se salía del cauce en destructivas avenidas. Para frenar las avenidas se construyeron en 1609 los primeros tajamares.

El viejo Puente de Palo, imagen de Melton Prior

Para cruzar el Mapocho había un puente desde fines del siglo XVII que fue destruido en 1747, y uno de madera que no duró muchos inviernos. Se nombró a Zañartu como director de la nueva obra, que comenzó en 1767 sacando piedras del Cerro Blanco. Hasta 200 reos engrillados por los pies trabajaron en la construcción del puente. Los presidiarios tenían una cárcel provisional construida en la orilla norte del río mientras duró el trabajo.

Cuando los brazos se hacían insuficientes el Corregidor salía de redada a recoger “vagos y mal entretenidos” de la ciudad para trabajar en su obra. El grandioso puente nuevo, que medía unos 200 metros de largo, 9 de altura sobre el lecho y tenía 11 ojos, funcionó entre 20 de junio de 1779 y el 10 de agosto de 1888, en que otra crecida lo inutilizó y dejó abatido.El gran puente hacia 1879

Hasta hoy no se ha construido nada siquiera parecido al puente de Cal y Canto en Santiago. Las huellas que quedan son de variada naturaleza: por una parte, el nombre de la calle por la que se llegaba a él, la Calle Puente, y algunos restos que, como piezas arqueológicas abandonadas por grandes y pesadas, descansan en algún parque cercano, sin identificación ni decoro.

Entre las huellas no materiales están los textos y las pinturas. Un notable cronista del siglo XIX, Justo Abel Rosales, publicó en septiembre u octubre de 1888, luego de la caída de una parte del puente, Historia y Tradiciones del Puente de Cal y Canto. Este texto sigue siendo un muy entretenido registro de las vicisitudes de la construcción y de la vida del puente.El puente semiderruido por la crecida de agosto de 1888

Rosales, escribiente de la Corte de Apelaciones de Santiago, soldado en la guerra del 79, archivero en la Biblioteca Nacional, liberal y férreo defensor del Presidente Balmaceda, es uno de los cronistas más citados cuando del barrio ultra-Mapocho se trata, publicó también La Cañadilla de Santiago - Su Historia y sus Tradiciones. 1541-1887 así como una Historia i Tradiciones del Cementerio Jeneral de Santiago. Como prolífico cronista e historiador publicó Los saqueos de Santiago, Historia de la Cárcel Pública de Santiago, La Negra Rosalía y Los amores del diablo en Alhué.

Otra huella es un cuadro de Ramón Subercaseaux Vicuña de 1875 en que aparecen los toldos y locales comerciales de la zona poniente del puente, y una vista general de la ciudad vista desde la ribera norte del río. Entre otras aparecen a lo lejos las dos torres de la Iglesia de santo Domingo y casi enfrente de la salida sur del puente las torres del edificio de los bomberos y una de la de las de la Catedral. El puente aparece muy transitado por peatones, hombres de a acaballo y carretas y carretelas. También se aprecia, levemente, la reciente estructura del actual Mercado Central, que a la época había alojado a la exposición del Coloniaje, organizada por el Intendente Benjamín Vicuña Mackenna.

Vista del puente desde el norte, óleo de Ramón Subercaseaux

Domingo 11, Noviembre
9:45a12:30

Continuando con su programa “Caminando al Bicentenario”, Recorridos Patrimoniales gratuitos por la ciudad de Santiago, Cultura Mapocho te invita a acompañarnos en la realización del tercer recorrido de primavera, el próximo domingo 11 de noviembre. Esta actividad se inicia en la estatua ecuestre de Pedro de Valdivia, en la Plaza de Armas a las 10:00 horas, y finaliza en la estación del metro Puente Cal y Canto, aproximadamente a las 12:30 horas.

Haremos un recorrido por el barrio norte del centro histórico.

En esta salida podremos internarnos en un viaje que conecta el pasado y el presente de nuestra ciudad capital, moldeados por el capitán Valdivia y el alarife Gamboa desde la Plaza Mayor. Mirando el entorno de la Plaza, fundiremos la historia de los actuales locales comerciales con la antigua recova; rememoraremos el primer trazado de la aldea, las ceremonias civiles y religiosas, los tormentos de las riadas del Mapocho y las actividades sociales que ahí tuvieron lugar en medio del ceremonial de la vida colonial.

En el periplo cruzaremos por el interior de la Catedral Metropolitana, a fin de sentir el peso de la influencia cristiana en nuestro país; nos situaremos al frente de donde estuvo la Iglesia de la Compañía de Jesús, para sentir las llamas y el martirio que motivó la creación del Cuerpo de Bomberos de Santiago, cuyo cuartel general (en las antiguas caballerizas del Gobernador) bordearemos después.

Avanzaremos posteriormente hacia la Iglesia de Santo Domingo, una de las primeras órdenes católicas en establecerse en el país, y vivo testigo de las catástrofes que asolaron la ciudad. Luego destacaremos la solidaridad de los habitantes de la Capital para con las víctimas de Lídice en la Segunda Guerra Mundial.

Caminaremos la última parte de nuestro viaje hacia la ribera norte del río Mapocho. En el periplo admiraremos una de las construcciones en torno de las que más mitos se ha levantado-la Posada del Corregidor-; cruzaremos por la recova que reemplazó a la original de la Plaza de Armas (el Mercado Central); y, finalmente, nos posaremos en el lugar que conectó por años al centro con el barrio de la Chimba: el famoso puente de Cal y Canto.

Para aventurarnos en esta experiencia única, les solicitamos llegar 15 minutos antes del inicio, a las 09:45 horas, llevar algún refresco, vestimenta cómoda y muchas ganas de interactuar con nuestra ciudad. Y, especialmente, les pedimos responder a la presente invitación, que pueden extender a su familia, amigos y conocidos.

Cultura Mapocho

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