El pasado domingo 19 de octubre realizamos un exitoso Recorrido Patrimonial por Santiago que presentó el Cerro Santa Lucía a numerosos participantes. Más allá de toda planificación la jornada se inició con más de 140 personas que participaron activamente del largo y entretenido recorrido que Cultura Mapocho preparó en el histórico paseo público. El paseo del Cerro Santa Lucía, que levantara para la ciudad el gran Intendente Bejamín Vicuña Mackenna hace ya más de 130 años, fue presentado en sus detalles más entretenidos y en sus rincones menos conocidos.
A continuación se pueden ver algunos de los momentos de la jornada del domingo en fotos tomadas por nuestro amigo Claudio Jorquera. Vólker Gutiérrez, presidente de Cultura Mapocho dio la bienvenida a los numerosos participantes y presentó los principales aspectos del trayecto.

Este trayecto por parte de la historia de la ciudad se inció a los pies del Monumento en Homenaje a Vicuña Mackenna que se encuentra en la Plaza homónima, entre las calles Miraflores y Santa Lucía, entre la Alameda y la calle Moneda.
El peñón rocoso, llamado Huelén por los primeros habitantes del valle del Mapocho, fue durante siglos el límite oriental de la ciudad que fundara Pedro de Valdivia. Tiene una altura de 629 metros sobre el nivel del mar y unos setenta metros desde el nivel medio de las calles cercanas.
Para contextualizar aún más el relato del recorrido por el Paseo del Santa Lucía contamos que durante siglos el peñón de roca basáltica fue un peladero, apenas rodeado de una ermita dedicada a la virgen del Socorro en su costado sur construida en 1543, y que luego fue llevada al convento grande de San Francisco en la Cañada. En el mismo borde sur se levantó hacia 1548, un molino, propiedad de Rodrigo de Araya. Años después, en 1551, una ermita a Santa Lucía fue levantada frente a la actual calle Merced y otro molino en la parte norte. Su dueño era Bartolomé Blumenthal, o Blumen, conocido más tarde como el molino de Flores. Ya en el año 1577 había una ermita dedicada a San Saturnino, patrono mediador contra los temblores y considerado durante siglos como el segundo patrono oficial de la ciudad después del Apóstol Santiago, hasta que la Inmaculada Concepción vino a desplazarlos a ambos como patrona de la ciudad.

Como el recorrido se inció en la Plaza Vicuña Mackenna, que mucha gente no conoce con ese nombre, partimos haciendo un poco de historia del lugar que hoy ocupa la plaza. Partió como una plazuela en tiempos de Rodrigo de Quiroga, que a partir de 1548 ocupó diversos cargos en la ciudad. La manzana había sido el lugar de llegada de las vías de comunicación con las chacras del sur oriente, de Ñuñoa, Macul y Tobalaba, una suerte de aparcadero de las carretas que traían frutas y verduras frescas. Con el tiempo fue abandonada y en 1681 el Cabildo debió desalojar a numerosos negros y mulatos que habían levantado sus ranchos en el lugar. Ya durante el mandato de Gabriel Cano y Aponte, Gobernador del Reino de Chile entre 1717 y 1733, se concretó la idea de un “recogimiento para mujeres arrepentidas de su mala vida” al costado sur poniente del cerro, en el lugar que después ocuparía el Cuartel de Artillería. La Casa de Recogidas de Santiago fue fundada oficialmente en 1723 y pasó a depender del Cabildo en 1734. Quedó ubicada en la manzana aledaña al cerro Santa Lucía, en el sitio cedido por el cabildo de Santiago, en el lugar que hoy ocupa la Plaza Vicuña Mackenna. La cercanía con el cerro hacía que frecuentemente huyeran las asiladas o recibieran la visita de algún pretendiente a través del referido promontorio. La plaza de San Saturnino se mantuvo con ese nombre hasta la construcción de la Casa de Recogidas, luego el edificio fue ocupado por el Cuartel de Artillería, el mismo que fuera escenario del Motín del 20 de abril de 1851 y que quedara retratado en la novela “Martín Rivas”. Recién en 1901 el edificio fue demolido y en 1908 se instala el monumento en homenaje al Intendente.

Frente a los muchos participantes, Luciano Ojeda da cuenta de la Fuente de Neptuno que da nombre a la Terraza que se encuentra a la mitad de la entrada por Alameda al Paseo. Entre los años 1897 y 1903 se construyó esta entrada monumental que es considerada hoy como la entrada principal al Paseo. Es obra del arquitecto chileno Víctor Henry Villeneuve, el mismo que construyera la Escuela Normal Nº1, el INBA y la antigua Escuela Militar, hoy Museo Militar, en estilo barroco neoclásico. A su muerte acaecida en 1900 las obras las continua y concluye el ingeniero municipal Benjamín Marambio. Las escaleras dobles con forma de herradura dan un ambiente envolvente a la obra arquitectónica que está compuesta de tres niveles: el primero llamado Plaza Neptuno está formado por una pileta que tiene una escultura de un niño con un pez tritón y está rodeada de frondosos árboles que generan un particular juego de luces y sombras. Dos escultura metálicas, que representan a la Lectura y la Escritura, bajo la forma de un niño que escribe y una niña que lee, dan la bienvenida a los visitantes del cerro. Son obra de Mathurin Moreau que hizo los moldes para la fundición de arte de Val D’Osne, en Francia.

El segundo nivel está formado por la Terraza Neptuno y el tercer nivel es un gran Arco de Triunfo rematado con una cúpula que tiene en el frente una notable escultura de Gabriel Vital-Dubray que representa a Neptuno armado de su tridente. La fuente integra tres elementos clásicos, el agua, la escultura y la arquitectura en el modo en que se hizo en el siglo XVIII con fuentes tan conocidas como la Fontana di Trevi.

Este Neptuno habría estado en la Alameda hacia el año 1859 y el Intendente Vicuña lo habría hecho trasladar al cerro para ponerlo en una de las cavernas de la ornamentación original.
Luego nos dirigimos a la famosa Subida de las Niñas, y tenemos dos imágenes: una fotografía de Claudio Frites

y también tenemos un hemoso dibujo de Carlos Durán. A los pies de la Subida de la Niñas es posible ver un par de grandes proyectiles del Monitor Huáscar como acompañamiento de un bello jarrón metálico y una estatua de bronce Al Labrador, que representa a un niño con un rastrillo, una hoz y una gavilla de trigo. La escultura metálica pertenece a los moldes fundidos en Val D’Osne.

También es posible ver en la base que sostiene la escultura y que a su vez es una columna que hace las veces de baranda de la escala, una placa metálica que recuerda la altura sobre el nivel del mar. En la siguiente imagen se puede ver otro aspecto de la histórica Subida de las Niñas.

Debido a la alta convocatoria que tuvo el Recorrido Patrimonial por Santiago en el Cerro Santa Lucía, ya al llegar a la Portada del Escudo Español los participantes se agrupan bajo la imponente figura de piedra.

Luego de haber pasado por el lado del Acueducto romano de 1872 y del fortín Batería Marcó cuyo nombre está en el muro, se llega hasta la portada de ladrillos y escudo de piedra, obra del arquitecto nacional Manuel Aldunate.

El Escudo Español de piedra es obra del escultor chileno Ignacio Andía y Varela (1757 – 1828).

El escudo, que estuvo destinado originalmente al Palacio de La Moneda, que construía su cuñado Joaquín Toesca, muestra tres flores de lis en círculo central partido en cuatro cuarteles, dos con castillos, dos con leones rampantes, representando a Castilla y León. A cada lado hay leones coronados con corderos a los pies y en la base tambores, balas y cañones. Dos columnas dóricas rodean el escudo. Hay una gran corona encima con cimeras a los costados y sobre la corona está la cruz y bajo la diadema el cordero. El estilo es barroco bávaro.






