El domingo 22, el último de febrero, realizamos un Recorrido Patrimonial por la Quinta Normal con un poco más de 20 personas que asistieron, puntuales, a la cita en el frontis de la Biblioteca de Santiago. La fotografías son de nuestro amigo y colaborador Claudio Jorquera.

Ahí presentamos la historia de la biblioteca, ubicada en las antiguas instalaciones de la DAE, que se abrió al público en noviembre de 2005 y ya ha atendido a más de tres millones de personas.
Mencionamos también la historia del edificio que hoy alberga a la Biblioteca y dimos cuenta de la historia de la DAE para contextualizar el relato. La Dirección de Aprovisionamiento del Estado (DAE) fue entre 1927 y 2003 el servicio público encargado de las compras y suministros del Estado de Chile. Reemplazado por la Dirección de Compras y Contratación Pública, mejor conocido como ChileCompra en agosto del 2003. Para el sistema de salud pública las funciones de compra y suministro lo efectuaba la Central Nacional de Abastecimiento.
El edificio de administración y las bodegas, ubicados en Matucana 151, construidos entre 1928 y 1945, fue diseñado por el arquitecto Raúl Sierralta en el estilo Art Deco, fue declarado Monumento Histórico el 2001. Posteriormente fue reacondicionado y ocupado por la Biblioteca de Santiago.
El Archivo Nacional de la Administración (ARNAD) de la Dibam, también conocido como Archivo del Siglo XX, que reúne y conserva la documentación generada por la administración central del Estado, está en Agustinas 3250 entre Matucana y Chacabuco.
Este archivo contiene la documentación ministerial y de las demás reparticiones de la administración pública desde 1901, y los registros notariales y de conservatorios desde 1810 en adelante. Adicionalmente, también reúne documentación de algunas empresas del Estado, como es el caso de la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) y sus filiales, de algunas empresas privadas y de los libros estadísticos de la ex Cárcel Pública de Santiago del período comprendido entre los años 1950 a 1985.
Desde la Biblioteca caminamos por Matucana hasta la entrada de la Quinta NOrmal, dando cuenta, al paso, de los edificios más relevantes del trayecto como el Hospital San Juan de Dios, el edificio que ocupa el Museo de Arte Contemporáneo y la Estación del Metro Quinta Normal.

Allí recordamos la extensión del Metro a Maipú, los hallazgos arqueológicos realizados durante tales faenas así como otros aspectos de la historia del parque.
Nos dirigimos al sector sur oriente de la Quinta, detrás del edificio del Museo Nacional de Historia Natural para entrar en el deteriorado recinto del Invernadero. La histórica construcción se levanta a un costado del Jardín Chileno.

También hemos conseguido unas imágenes históricas del mismo invernadero. A continuación las publicoamos luego de que nuestra amiga Marly Gamboa nos las facilitara.

Más imágenes, ahora de los trabajadores del lugar:



Finalmente nos tomamos una “foto oficial” en el frontis del Museo de Ciencia y Tecnología con todos los participantes en la actividad.

La despedida frente la histórico edificio del Museo Nacional de Historia Natural

| Domingo 22, Febrero |
| 10:00 | a | 12:30 |
Los Recorridos Patrimoniales por Santiago son una iniciativa que Cultura Mapocho realiza desde comienzos del año 2007 y ya cuenta con el apoyo del Consejo de Monumentos Nacionales y es patrocinada por el Servicio Nacional de Turismo, Sernatur; por la Biblioteca de Santiago, perteneciente a la Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos, Dibam; el Museo de Santiago Casa Colorada de la I. Municipalidad de Santiago, el Ministerio de Bienes Nacionales y la Comisión Bicentenario, por cuanto realiza un aporte sustantivo a la construcción de un país que rescata, preserva y difunde su identidad, uno de los Valores Bicentenario.
Estos recorridos significan un esfuerzo por poner en valor, más allá del patrimonio físico, una historia en que han intervenido múltiples y distintos actores que hicieron posible el Santiago que vemos y vivimos en estos días.
· La Quinta Normal: domingo 22 de Febrero 2009, a partir de las 10:00 horas. Nos reunimos en el frontis de la Biblioteca de Santiago, situada en Av. Matucana 151, unos 15 minutos antes de partir.
| Patrocinan: |
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Pese a que el más mediático aniversario vinculado a Santiago en estos días tiene que ver con los dos años de la puesta en marcha del Transantiago, me parece que a sólo meses de llegar al bicentenario de la República bueno sería también recordar que hace poco más de cuatro siglos, 468 años exactamente, un grupo de ciento cincuenta españoles, comandados por Pedro de Valdivia, dio inicio a un proceso más complejo y profundo, que le cambió la vida a los miles de indígenas que habitaban la cuenca del Mapocho… y a los propios peninsulares, por cierto. Es el inicio de la mixtura (no sin violencia) que hizo de nosotros lo que somos.
Tal como se señala en el acta de fundación, un 12 de febrero fue la fecha oficial del nacimiento de Santiago del Nuevo Extremo. Seguramente la ceremonia no se efectuó en una terraza del cerro Huelén (rebautizado por los españoles como Santa Lucía), según muestra un cuadro de Pedro Lira que se popularizó impreso en billetes de un escudo. Lo más probable es que el acto haya sido en torno a la actual Plaza de Armas. Pero, como dijo Armando de Ramón, más que de un momento particular, es mejor indicar que la fundación de Santiago fue un proceso. Lo importante es que nació una ciudad, nuestra ciudad, la ciudad capital de Chile.
Y la ciudad puede ser homenajeada de muchas maneras. Por ejemplo, invitándonos a sus habitantes a tener un rol más activo en la toma de decisiones que nos conciernen a todos. Por mi parte, entre tantos distinguidos personajes o historias notables de esta ciudad que podrían servir de tributo a Santiago, quisiera recordar a algunos artistas, sólo cinco casos, que plasmaron su visión de la capital a través de la música y el canto. No es por cierto una tarea que acabe aquí (se puede continuar, por ejemplo, en los colegios).
La primera en ser citada es la madre Violeta Parra. Llegada del sur del país, Violeta moró sus primeros años capitalinos en el barrio Yungay (con justeza, recién declarado zona típica en un sector bien amplio) y no es extraño que recuerde -en una de sus estadías en Francia- lugares como la calle Matucana y la Quinta (Normal) en “Violeta ausente”, tema que también podemos ver y oír en una versión de Los Jaivas
El famoso “guatón” Segundo Zamora, nacido en tierras salitreras, nos legó el que perfectamente podría ser un himno de la capital: “Adiós, Santiago querido”, tema que también está lleno de nostalgias por lugares entrañables de la ciudad, coincidiendo con Violeta en nombrar la calle Matucana (en su, antaño, brava esquina con la calle San Pablo) y la Quinta Normal. En internet pueden disfrutar de la versión que grabó el conjunto del Ballet Folclórico de Chile (Bafochi) y que sirve de trasfondo para presentar varias imágenes de Santiago:
La mirada irónica de nuestra ciudad no puede estar ausente en esta pequeña revisión; y el encargado de mostrarnos algunas de las contradicciones que a diario vivimos y sufrimos los santiaguinos es el trovador Eduardo Peralta, con un tema que hizo popular en peñas de los años ochenta: “Santiago”, en el que festina, entre otras cosas, con el uso de anglicismos y con la importancia “cultural” de la televisión. Pueden recordar esta canción, en versión de su autor, en
Otro tema que pasea por parte de nuestra capital es el que compuso Joaquín Prieto y que grabara (como muchos otros) su más conocido hermano Antonio: “Huija”. De nuevo tenemos la mirada del que recuerda, como diría Oreste Plath, “el Santiago que se fue”, el que los Prieto vivieron cuando pequeños, vendiendo pescados en la calle Bascuñán o recorriendo la ciudad en el desaparecido tranvía. La canción es posible escucharla acompañada de varias fotografías en
Por último, no podía estar ausente la creación que hizo Luis Le-Bert y que grabó y popularizó con Santiago del Nuevo Extremo: “A mi ciudad”. Aquí nos encontramos con una canción que refleja a la ciudad que le robaron “el sol de primavera”, pero que invita a recuperarlo uniendo las voces. Es, tal vez, la más representativa del Santiago de la década de los ochenta y podemos apreciarla en su versión original, también con una serie de imágenes, en
Es cierto: hay muchos más temas y autores que le han dedicado música y versos a nuestra capital. Algunos recrean calles y barrios; otros pasean por pequeñas y grandes historias; otros muestran a famosos y desconocidos personajes. En algunos casos los sonidos se vinculan a la tradición campesina; en cambio varios se nutren del rock. Hay canciones divertidas y bucólicas. Pero es indudablemente Santiago, que por estos días está de cumpleaños, el escenario o el motivo del canto. Completar o aumentar el listado ofrecido es, como señala Mauricio Redolés en uno de sus poemas, tarea para la casa.